Cierre del Petronio, a cargo de Herencia de Timbiquí y la Orquesta Filarmónica de Cali

“El que persevera alcanza”. No hay frase que se ajuste tanto, como anillo al dedo, a la agrupación Herencia de Timbiquí, cuyos integrantes participaron en seis versiones del Festival Petronio Álvarez para ganarlo en el 2006, en la modalidad libre, después de obtener el segundo lugar en el 2004 y el 2005.

Después de una lucha sin tregua para dar a conocer la música que se inspira en su Pacífico del alma, en la de sus ancestros y que se fusiona con otros ritmos, la agrupación, la ha llevado a más de 50 países.

William Angulo y Begner Vásquez, vocalistas y compositores de Herencia, recuerdan cómo soñaban a bordo de esa lancha en la que viajaron cinco horas de Timbiquí a Buenaventura y dos horas hasta Cali para participar en el festival afro, que años después se convertiría en el más importante de Latinoamérica.

Por eso volver como invitados al cierre de un Petronio, como ocurrió este domingo, en la Unidad Deportiva Alberto Galindo, después de la Gran Final del Concurso, un momento memorable. “El Petronio ha sido un espacio donde crecimos como personas y como músicos. Siempre que venimos, miramos hacia atrás y vemos que hemos avanzado muchísimo, soñamos con que el Festival siga creciendo y que otras agrupaciones puedan consolidarse como lo hemos hecho nosotros”.

Y bien “la rompieron” —como dirían ellos—, con eventos recientes como su concierto con la Filarmónica de Bogotá, en el cumpleaños de la capital, y con la Sinfónica de Colombia, en Tunja, en el Bicentenario, saben que su compromiso esta noche es único. Su gente, la que los vio nacer y crecer, la que se mantiene fiel a ellos, espera una final de Petronio irrepetible. Y prometen no defraudarlos.

Esta vez llegan a romper esquemas. Saben que aún hay quienes se resisten a ciertas fusiones, como el folclor y lo sinfónico. Pero ellos han comprobado que los aires del Pacífico como el bunde, el aguabajo o el currulao pueden fusionarse con el pop, la música urbana o el rock.

El siguiente paso: gira Pacífica

Se sienten más que respaldados con el acompañamiento de la Orquesta Filarmónica de Cali, dirigida por el maestro Paul Dury, en el espectáculo que han llamado Herencia Sinfónico.

Begner Vásquez, que no quiere dañar la sorpresa, advierte que interpretarán junto a la Filarmónica seis de sus canciones, y luego solos otras más, sin decir los nombres.

Pero seguramente no faltará ‘Y qué’, que siempre les pide el público del Petronio, o su romántica ‘Sabrás’, o éxitos como ‘Te invito’ y ‘Amanecé’, o tal vez ‘Pacífico’.

“Este ensamble con la Filarmónica ha sido una experiencia maravillosa, estamos muy complacidos de trabajar con estos músicos tan exquisitos, ha sido una colaboración bastante interesante, el público se va a llevar una sorpresa muy agradable. Creíamos que iba a ser muy dispendioso, pero con la calidad de los músicos de la Filarmónica y al tener nuestras canciones más que repasadas, se optimizó muchísimo tiempo”, se sincera Begner.

“Para nosotros es un honor, un placer y un aprendizaje muy grande interpretar con la Filarmónica de Cali la música del Pacífico, y fusionar los sonidos de la selva con los sonidos sinfónicos”, agrega.

Begner adelanta que seguirán colaboraciones con más artistas de la escena nacional, como Siam (Cupido Disparó) y también internacional. La próxima semana estarán en el Movistar Arena, en Bogotá, luego en Pasto y después en otras ciudades. Después, “el cielo es el límite”. Sueñan con Asia, un destino pendiente en sus giras.

Cabe recordar que Herencia de Timbiquí está integrada además de William y Begner por Etiel Alegría, en el bombo; Pablo Mancilla, en las congas y cununos; Julio Mancilla, en la batería; Carlos Galvez, en los teclados; Julio Sánchez, en el bajo y Javier Andrés Rosero, en la guitarra eléctrica.

Son ellos quienes han puesto a cantar a muchos temas llenos de sentimientos y música pacíficos, como ‘Parió la Luna’, ‘Quiero cantarte’, ‘Qué será’, ‘Mi primera locura’, ‘Rumba’, ‘Negrito’ y ‘Volver a vivir’.

Seguramente esta noche en los alrededores de la Ciudadela Petronio se escuchará a muchos cantar: “Te invito a vivir conmigo las lunadas que realizan en mi pueblo, las noches de luna llena y los aguaceros cuando ya es invierno, nuestras fiestas patronales a ver los arrullos en cada diciembre. Y juntos en Año Nuevo tratar de cumplir los años que se tienen, las experiencias de mis viejos y el dolor de sus ancestros, los poderes de sus dioses, sus odios y sus anhelos, las experiencias de mis viejos y el dolor de mis ancestros, los poderes de sus dioses, sus odios y sus anhelos. Mi futuro, mi voz, mi aliento, solo quiero ponerlo en tus manos”.

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