Dos genios del cine hablan de Star Wars y Terminator

El set es muy oscuro. Tiene un par de luces blancas que dejan ver el lugar. Es amplio. Apenas para construir el interior de una nave espacial o de un escenario galáctico.

Allí conversa el director de Titanic y Avatar, James Cameron con varios pares como Steven Spielberg, George Lucas, Guillermo del Toro y Ridley Scott, cabezas visibles del cine que ha abordado el género de ciencia ficción con creatividad y estilo propio.

Lo hace para un documental presentado como serie que se emite en Colombia todos los martes a las 9 de la noche por el canal AMC. Se llama La Historia de la ciencia ficción por James Cameron. Seis capítulos en donde se precisan temas fundamentales en este tipo de cine, como los aliens, el espacio, los monstruos, los futuros oscuros, las máquinas inteligentes y el viaje a través del tiempo.

De la serie ya hay un libro con el mismo nombre. Esta conversación, entre James Cameron y George Lucas, el creador de Star Wars, es una edición de un fragmento que está incluido en el texto de 244 páginas que abarca la historia de la ciencia ficción. Es un extracto proporcionado por Insight Editions.

James Cameron: Me atrevería a decir que revolucionaste la ciencia ficción en la cultura pop con La guerra de las galaxias en 1977. Habían pasado tres décadas de cosas deprimentes, distópicas, apocalípticas, y la ciencia ficción ganaba menos dinero cada año. George Lucas llegó con una visión de esperanza y empoderamiento…

George Lucas: “Yo vengo de la antropología. En la universidad, iba a obtener un título en antropología, en sistemas sociales. Eso era en lo que estaba interesado. La ciencia ficción, tiene dos ramas. Una es ciencia y la otra es social. Soy mucho más el chico de la película 1984 que el chico de la nave espacial. Me gustan las naves espaciales, pero no es la ciencia, los extraterrestres y ese tipo de cosas en las que me enfoco. Es el cómo reacciona la gente a todo eso. Esa es la parte que realmente me fascina. Ya he dicho que Star Wars es una ópera espacial, no es ciencia ficción. Es una telenovela, solo que en el espacio”.

JC: Sí, pero es más que eso y lo sabes. Es un neo-mito. Cumple el papel que el mito desempeña en la sociedad…

GL: “Es mitología y esta es la piedra angular de una sociedad. Para tener una sociedad, comienzas con una familia (…) Entonces tienes dos o tres familias juntas, que es una tribu. Una vez que tienes una tribu, tienes este problema de que tienes que obtener un mecanismo social mediante el cual puedes controlarlos.”

JC: Estás tomando estas ideas de estructura social y explotándolas en este vasto lienzo…

GL: “Creemos en los mismos dioses. Creemos en los mismos héroes. Creemos en el mismo sistema político. Una vez que los tienes, puedes unir a un grupo de personas y tener ciudades y civilizaciones. Eso es lo que me impulsó: ¿por qué creemos en las cosas que hacemos? ¿Por qué nosotros avanzamos en las ideas culturales que tenemos? Se vuelve más complejo a medida que envejecemos. Pensé que habíamos llegado a un punto estable después de la Segunda Guerra Mundial, que se dio mientras crecía”.

JC: En la década del 60…

GL: “Allí llegamos a la conclusión de que el gobierno no era todo lo que decía que era (…) Pero aún creíamos que teníamos razón, que estábamos salvando al mundo del comunismo. Era fácil ver a los buenos y a los malos (…) El Western tenía una verdadera mitología: no le disparas a la gente por la espalda”

JC: Fue un código de honor…

GL: Sí, entonces (el género) se volvió muy psicológico, y el Western perdió el favor. Fue realmente eso lo que me llevó a Star Wars. Pero antes de eso yo era un joven enojado que decía: ‘Esto es terrible. Estamos viviendo en el futuro’. La película 1984 es real y es ahora, voy a hacer una película sobre este momento”.

JC: Esa fue THX 1138…

GL: “THX 1138. Parecía el futuro, pero no lo era”.

JC: ¿THX 1138 fue una respuesta directa a estas ideas de opresión, al surgimiento de la tecnología como medio de dominio?

GL: “Bueno, sí, y también se basó en un concepto social. El tema principal de esa película, que también pasa a American Graffiti y Star Wars, es uno que aprendí temprano cuando estaba en la escuela secundaria y tuve un accidente automovilístico, que simplemente sigues adelante. Y a medida que avanzas te das cuenta de que las únicas limitaciones que tienes están en tu mente. Eso es THX. Estás en un limbo blanco. Puedes salir cuando quieras, simplemente no lo harás. Tienes miedo”.

JC: Entonces, ¿tu metáfora es la prisión de tu propia mente?

GL: “Correcto. Estás encarcelado por tu visión; si no puedes imaginarlo, no puedes hacerlo. Entonces, usa tu imaginación. Si dices puedo y lo voy a intentar, podrás tener éxito. (…) Yo, independientemente de la oportunidad que se presentara, no era tan decidido, como muchos en clase lo eran”.

JC: Te saliste temprano del molde en la escuela de cine…

GL: “Fui muy afortunado (…) Mi sensación cuando estaba en la escuela de cine era que haría cualquier cosa. Dame comerciales. Puedo hacer comerciales. Amaba el medio. Me encantaba jugar con eso”.

JC: Pero había un espíritu rebelde, un espíritu antiautoritario. Para mí, THX 1138 era una manifestación de ciencia ficción de ese tipo de espíritu de contracultura de la época. La vi en el 71. Era un estudiante de último año en la escuela secundaria en ese momento.

GL: “Las únicas personas que realmente lo vieron estaban alucinando. En general dijeron que no era una película espacial sino una cinta alucinógena”.

JC: El policía de cromo en Terminator 2 es una consecuencia directa de los policías de cromo en THX. Creo que es interesante cuando piensas en Star Wars, que es un extremo muy mitológico del espectro en acción, aventura y heroísmo, y THX en el otro extremo del espectro de ciencia ficción, en el lado distópico. La línea directa es que tienes un personaje principal rebelde que llega a una especie de iluminación o una visión diferente del mundo.

GL: “Uno podría decir que no puede hacer algo, no puede dejar a su padrastro o su tío, y todo se trata de que no tienes tanto impacto en el mundo como crees. Ese es Obi-Wan Kenobi. No es que los destinos de los personajes estén predestinados”.

JC: Dices algo interesante. Muchas de estas películas han comenzado a reinterpretar este tipo de elemento mítico de uno, el héroe predestinado, el héroe que debe ser algo, mientras que tus héroes son héroes por elección. No es predestinación. Al menos no creo que sea eso lo que estás diciendo…

GL: “Predestinación en mi mente es tu genética. Tus genes son tu destino. Es biológico. La gente dice, oh, no le metas biología, pero todos tenemos talento. Y quienes lo tienen saben que son diferentes a otras personas. Sabemos que podemos hacer cosas que otras personas no pueden hacer. Habla con cualquier cineasta o artista, tiene este sentido en su cabeza de lo que funciona y lo que no funciona. A veces estás equivocado. Es algo innato en tu código genético que te hace ver las cosas de una manera particular”.

JC: No hay un árbitro absoluto de eso en el arte…

GL: “Sí, soy un gran creyente de que el arte está en el ojo del espectador. Pero también creo firmemente en el hecho de que el arte es una comunicación emocional. Y si no puedes comunicarte emocionalmente, no es arte. El concepto de que si es popular, no es arte, y si es arte, no es popular, no es correcto. Si puedes apelar emocionalmente a millones de personas es algo maravilloso”.

JC: ¿Cuáles fueron las influencias que alimentaron la creación de Star Wars. Obviamente, algunos de ellos son del mundo de la ciencia ficción, y algunos de ellos provienen de los mundos de la sociología y la antropología?

GL: “Nada en este mundo aparece en tu cabeza completamente formado. Y para los artistas que están luchando con una visión -y uso la palabra artista liberalmente- tienes una idea en tu cabeza, y estás tratando de hacerla realidad”.

JC: ¿Fueron cómics? ¿Fueron libros?

GL: “Leí cómics cuando era pequeño porque crecí antes de la televisión. Esta entró cuando tenía unos diez años. Tenía a Superman y Batman, pero no me obsesioné con ellos ni con nada. Es lo mismo acerca de la ciencia ficción. Me gusta la ciencia ficción. La leí, pero no era seguidor. Me gustó mucho 1984 y realmente me gustó Dune (película de David Lynch)”.

JC: Dune es un gran punto de referencia porque creo que mucha gente ha olvidado la gran influencia que tuvo sobre todos nosotros durante ese tiempo.

GL: “Lo mismo con El señor de los anillos: el concepto de crear un mundo que tiene sus propias leyes, su propia realidad. Es fascinante. Eso es realmente lo que me gusta hacer”.

JC: Sistemas de gobierno, linajes, gremios, organizaciones…

GL: “Toda la organización de las sociedades y cómo funcionan. Eso era lo que realmente me gustaba más que la ciencia ficción. Me gustaron escritores de ciencia ficción como Ray Bradbury e Isaac Asimov. En general, lo que leí fue historia. No la que me enseñaban en la escuela de fechas y sucesos. La historia es aprender sobre la psicología de las personas que estaban haciendo cosas del pasado y los problemas que estaban teniendo. Por qué lo hicieron, y lo que estaban pensando. ¿Cuál fue el papel de Josefina en la locura de Napoleón? Eso es lo que es fascinante para mí (…) En la universidad, estudié Campbell. Me interesé mucho por las religiones comparadas y por la manera en que todas estas mitologías se interrelacionaban. Fue Joseph Campbell quien me mostró que todos estos grandes misterios tienen las mismas raíces psicológicas”.

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